lunes, 16 de mayo de 2011

Con mayúscula.

Y qué si te hablo de amor. Qué ocurre si te digo que ya no creo que sea una invención cultural ni una escusa para justificar el sexo, que no es cosa tan solo de apuestos príncipes montados a los lomos de un caballo de crines impolutas y princesas de áureos cabellos y vestidos de seda. Y qué si cojo toda la sinceridad que me quepa en la boca y la escupo para que ésta vuele hacia tus oídos en forma de "te amo". No me queda más remedio que comprobarlo.

Poetas torturados, ahora entiendo vuestro flagelo; os comprendo cuando diluís la tinta de vuestra pluma en charcos de lágrimas y la restregáis a lo ancho del papel, ensombreciéndolo con vuestra discordia. Ahora conozco la causa que os mueve a la creación, cómo os retozáis en vuestra impotencia puesto que sois incapaces de darle forma a la infinitud que vislumbráis tras la palabra Amor.